
Pues aquí estoy de nuevo. Ya pensaréis que me hago de rogar... nada más lejos de la realidad. Lo que sucede es que no tengo, literalmente, tiempo suficiente para sentarme un rato relajada frente al ordenador y contaros cositas de nuestros gatos.
Los peques de nuestras camadas "P", "Q" y "R" ya ha descubierto el mundo "más allá de la cuna" y no paran ni un segundo, corriendo por todos lados y, dicho sea de paso, efectuando sus deposiciones allá donde les parece - gracias a Dios que poco a poco van comprendiendo que la arena no es para comérsela, sino para hacer sus pises y caquitas -. Ahora han comenzado el destete y tengo que estar constantemente pendiente de que cojan peso, es una transición difícil y a veces alguno que otro se me viene un poco atrás; para evitarlo, hay que dar algunos bibes y papillas hasta que por fin se deciden a comer pienso definitivamente.
Pero hoy no os escribo para contaros novedades sobre los peques. Hoy tengo que contaros algo que supone cambios importantes en nuestro plan de cría y, en general, en nuestra familia felina. Y es que hemos decidido, por diferentes motivos, esterilizar a algunos de nuestros gatos.
La primera que ha pasado por quirófano ha sido nuestra preciosa y querida Menta.
Los que la conocéis, no necesitáis que os hable de ella: es la majestuosidad y la elegancia reencarnadas en gato. Pero Menta no podía ser mamá. En el último año, la habíamos cruzado varias veces, las montas habían ido bien, todo parecía marchar con normalidad, incluso a las 3 semanas sus tetitas se coloreaban de rojo y pensábamos que por fin tendría gatitos... pero pocas semanas antes del parto nos sorprendía expulsando pus por la vulva y nuestra ilusión de tener de nuevo preciosos "mentitos" se desvanecía. Le hicimos varias ecos para controlar el problema, le pusimos un tratamiento para intentar limpiar su útero y renovar su endometrio... pero nada. Finalmente, tuvimos que tomar la difícil decisión de esterilizarla. Y digo difícil porque para nosotros, Menta es un pilar fundamental en nuestra línea de Maine Coons, nos encanta su "look" salvaje y misterioso, es una gata realmente especial. Todas nuestras dudas y miedos sobre si hacíamos lo correcto o no se disiparon cuando salió de quirófano. La veterinaria, después de extirpar el útero, lo seccinó para ver qué había dentro: una endometritis severa afectaba todas las paredes internas, imposibilitando el agarre de la vida, y un pequeño feto, de apenas un centímetro, se reabsorvía, inerte, en uno de los cuernos
Ahora Menta está tranquila, tiene dos hijas preciosas y muchos nietecitos adorables, y estamos contentos de haber tomado la decisión correcta para ella. Nuestra princesa ya no volverá a ser mamá, pero sus excelentes líneas se quedan en casa para conformar en nuestros Maine Coons ese aire elegante y mágico que nos enamoró de ella.
Otra de nuestras gatitas que ha tenido en los últimos años serios problemas para ser mamá es Flamenca.
Según nuestra veterinaria, el problema de Flamenca es una falta grave de progesterona. Ella sí se queda preñada con normalidad, el embarazo va bien durante las primeras semanas, pero una o dos semanas antes de salir de cuentas, el parto se adelanta y los bebés nacen muertos, algunos están totalmente formados y otros, simplemente, son fetos a medio hacer, momificados o en proceso de reabsorción. Esto le ha sucedido dos veces, y os aseguro que es una experiencia traumática para ella, y desde luego muy, muy triste para mi. Ella los pare como lo haría cualquier mamá, y aunque nacen muertos, ella los limpia y los acicala como si no pasara nada... cuando ve que no se mueven, que no respiran, me mira, buscando en mí una respuesta: ¿qué les pasa a mis bebés? Tener que quitárselos, y tener que observarla buscándolos durante días es una de las experiencias más tristes que he vivido, y que no quiero tener que repetir.
Este año hemos conseguido que sea la orgullosa mamá de dos niñas preciosas, Piruleta y Petisuí, pero hemos tenido que invertir mucho dinero y esfuerzo para lograrlo. Su naturaleza ya nos ha dejado muy claro que Flamenca vivirá mucho mejor estando esterilizada, y eso es lo que hemos decidido hacer en cuanto sus niñas estén totalmente destetadas.
La esterilización de Flamenca supone un cambio importante en nuestro programa de cría en British, pues significa que, de momento, no tendremos más gatitos tabby (Nana todavía está entera, pero ya tiene casi 8 años y probablemente la esterilizaremos pronto). Esta variedad es muy bonita, de modo que aunque la dejemos "aparcada" de momento, quizás algún día volveremos a incorporarla, cuando tengamos una casa con más espacio.
Y bueno, por hoy nada más. Todos mis gatos y gatitos os mandan a los lectores incondicionales muchos besitos y ronroneos 